Página 2. Praxis comunicativa en el aula



El conflicto de la evaluación y la acreditación

La evaluación es un instrumento de calidad y mejora continua; es una práctica social que transparenta y da legitimidad a cualquier actividad humana.

El acto de evaluar tiene 2 acepciones:

• hacer evidentes los errores y los aciertos de un comportamiento
• otorgar credibilidad a los actos que constituyen ese comportamiento



Es así que la evaluación implica una “rendición de cuentas” y una “certificación
positiva o negativa” sobre lo hecho o realizado.

En la acción pedagógica, la evaluación es una práctica institucional que permite al sistema educativo no sólo certificar los conocimientos de sus aprendices (acreditar) sino conocer la eficiencia y eficacia de sus modelos pedagógicos y de su práctica docente (evaluar). Es por tanto una reflexión cualitativa sobre qué tanto se aprendió y qué tanto no se aprendió y su finalidad es mostrar errores y aciertos para corregir o reforzar conductas, procedimientos y materiales didácticos.

La evaluación educativa es un conjunto de juicios de valor sobre el proceso de
enseñanza-aprendizaje: un proceso de valoración entre alumnos y profesor que se asienta en un diálogo-conversación, es decir, en una acción comunicativa que responde a las preguntas: qué, cómo, cuánto, por qué, para qué, dónde, quién,etc.

La evaluación es en esencia un conflicto, mismo que deriva del diálogo, la controversia y el desacuerdo entre el profesor y los alumnos.El conflicto es un fenómeno propio de las relaciones humanas. Está centrado en no compartir objetivos y metas comunes, y en el error, intencionado o no, del otro, o bien, en algún tipo de accidente.

Fases del conflicto

El proceso del conflicto tiene 3 fases:

1. Fase potencial: se refiere a las condiciones previas que incuban el conflicto:
la ausencia, la escasez o el retardo de la información pertinente, los malentendidos generados por no aclarar los términos/conceptos y los para
qués, el clima organizacional adverso, la congruencia en los estatus, adscripciones bajas, etc.

2. Fase de personalización: se refiere a la maduración del conflicto. Consiste
en que la(s) persona(s) que se opondrá(n) no sólo percibe(n), sino que siente(n) frustración (ansiedad, tensión y hostilidad) en el trabajo del grupo, creando un ambiente “pesado” o “denso”.

3. Fase de comportamiento: es cuando el conflicto se manifiesta concretamente en un evento o eventos críticos/ negativos.



Ética y comunicación en el aula

La ética, ciencia que explica los comportamientos morales, y la comunicación, proceso de entendimiento y comprensión del actuar humano, son dos aspectos que caminan juntos en toda actividad humana.

En el aula, específicamente en la acción pedagógica, la ética se convierte en una ética de la comunicación, es decir, en una actividad que busca la verdad a partir de entender y comprender la realidad, no sólo de los objetos de conocimiento sino de sus propios actores pedagógicos.

Para aclarar expongo lo siguiente:

Entender (razón)

Explicar las cosas, demostrar, constatar/probar, pensamiento racional, certeza, verdad científica, formula leyes o teorías.

Comprender (pasión)

Intuir, mostrar, revelar, pensamiento intuitivo, retroalimentación, comunión/empatía, verdad.

El problema consiste en cómo poner en intercambio las experiencias/existencias de alter-alumnos, ¿cómo desarrollar círculos de comprensión dentro de estructuras educativas que aíslan o definitivamente prescinden de la construcción de la verdad a partir de todos? Difícil tarea, pero se puede comenzar por disminuir la brecha entre entendimiento y comprensión. Esta brecha se acorta si convertimos al entendimiento en una plataforma para la comprensión.

En la nueva pedagogía que anuncia la educación virtual, el tiempo del aula se
expande y el tiempo ensanchado permite encontrar/validar la verdad. De nada sirve una gran conectividad si las estructuras siguen siendo monologantes. En este sentido, se abre paso al concepto de comunidad de aprendizaje, que no es sólo un espacio novedoso para conocer-entender, sino un espacio que permite construir grupos y sociedades dialogantes, basadas en la colaboración y en la comprensión (la interactividad que se basa en la colaboración entre todos).


Por lo pronto, en el aula actual realmente existente, el profesor deberá disminuir drásticamente su ego y comenzar por oír lo que los alumnos expresan, tolerarlos en sus prejuicios y atender lo que sienten, es decir, darse tiempo para oír y ver a sus alumnos con los ojos y los oídos que permitan revisar sus prejuicios, y comenzar a construir diálogos que construyan verdades más centradas en la convivencia y en el trabajo colaborativo.


Existen muchos factores que intervienen en el desarrollo del aprendizaje como hasta ahora hemos estudiado, por lo que no se pueden dejar de mencionar ciertas características que poseen los docentes y que afectan o benefician directamente este proceso.

El tiempo de vida de una actividad como la docente, tiene fases o tiempos como los de cualquier ente vivo:

• Inicio o desarrollo (pionera). De 5 a 10 años de docencia, el profesor está preocupado por el rol, es muy activo y muy sensible a la crítica de los alumnos y a la opinión de las autoridades, busca consejos e imita a los profesores exitosos. Es optimista con respecto a su trabajo. Se fija objetivos máximos y trascendentes.

• Madurez (competitiva). De más de 10 años de docencia, el profesor deja de preocuparse por el rol y trata de disfrutarlo, domina la rutina, estandariza su trabajo, adquiere destrezas expresivas sin seguir un modelo y domina sus materias, se vuelve escéptico con respecto a sus logros. No se fija objetivos inalcanzables y aumenta su productividad
y el número de horas ante los alumnos.

• Vejez o senectud (retentiva). Más de 20 años de docencia, el profesor trasciende el rol y se convierte en un intérprete del conocimiento. No sólo domina la rutina, sino que le aburre; su trabajo se convierte en una enseñanza desde la experiencia. No tiene objetivos y se aleja del currículo. Enseña más generalidades que particularidades.



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Este ciclo de vida requiere que ego-profesor haga o realice un acto de auto comprensión. Tal vez deberá comenzar por reconocer sus historias institucionales, sus recorridos y su tránsito por las diversas instituciones, dejando que el tiempo dibuje un paisaje verdadero que le permita conciliarse en el presente o con su trayectoria, de modo que pueda anticiparse a su futuro, es decir, tendrá que realizar una visión retro y prospectiva dentro de la parábola de su vida docente.











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